El arte efímero es el que desaparece al poco tiempo de ser creado porque se construye con elementos sencillos, que están al alcance de la mano y se basa en el disfrute de su creación.
Como no se debe conservar el resultado final da pie a que los peques expongan diferentes ideas de forma inmediata.
Sus principales ventajas es que enseña a valorar el proceso, no el resultado final, que estimula la imaginación ya que los materiales son diversos y se puede armar y desarmar todas las veces que se quiera, y que la mayoría de las veces nos ayuda a entender que las cosas pasajeras también son bellas y valiosas.
El único recuerdo que se puede uno llevar de él es una fotografía para inmortalizar el momento.
Aunque también se pueden realizar trabajos más elaborados, hay que tener en cuenta que los elementos con los que está elaborado se deterioran de forma natural y que, aunque pueden durar unos días, acabarán siendo desechados.
Hoy os dejo unos trabajos hechos por una amiga muy mañosa y creativa, Ana Marfe.




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