Si les decimos a los chavales que llenen un papel, cartulina o lienzo con acuarelas de colores se van a poner como motos. Les encanta rellenar los espacios.
Después les damos unos limones cortados por la mitad y les decimos que aprieten encima de las acuarelas.
En el sitio en donde caen las gotas veremos como el color se va disolviendo quedando un efecto fantástico.
La acidez del limón ataca el color y lo decolora.
Realmente es un efecto como mágico. Les va a entusiasmar.
























