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4 feb 2021

Hacemos ejercicios de ritmo en la escuela

El desarrollo integral del niño-a abarca muchos aspectos, la música es uno de ellos. La educación musical tiene un papel imprescindible en el desarrollo y crecimiento de los peques.

Pero en la música intervienen diferentes conceptos como ritmo, entonación, tempo...

No hay duda de que las canciones infantiles benefician tanto emocionalmente como cognitivamente, dado que están ligadas con la música en todos los sentidos.

Lo mejor para nuestros peques es empezar por cantar, por oìr música y por tararear lo que puedan, sin olvidar la estructura de las canciones, el ritmo y la entonación de las mismas.

Esta vez nos vamos a centrar en el ritmo y la entonación, pero antes... veamos lo que significan.

- La entonación
Se define como el movimiento melódico con el que se pronuncian los enunciados, el cual implica variaciones en el tono, la duración, la intensidad del sonido, y refleja un significado determinado, una intención o una emoción. Así la entonación está directamente relacionada con la música, pero también podemos incluir el lenguaje oral. 

Desde que nacen, los bebés ya perciben la entonación de nuestras palabras y, de hecho, según vayan creciendo irán aprendiendo a dotar de significado los distintos tonos de voz con los que les hablamos. Lo mismo ocurre con las canciones que escuchan.

- El ritmo
Entendemos por ritmo la proporción guardada entre los acentos, pausas y repeticiones de diversa duración en una composición musical.

Desde que son muy pequeños, los niños pueden ir aprendiendo a llevar el ritmo. Desde los juegos de palmas hasta los gestos o movimientos que hacemos en las canciones infantiles, les van formando en este sentido.

Entre los beneficios que podemos encontrar al trabajar la entonación y el ritmo nos encontramos con que:
Fortalece la capacidad psicomotriz.
Aumenta las capacidades lingüísticas.
Desarrolla la memoria visual y auditiva.
Aumenta la capacidad cognitiva al anticiparse a un movimiento o una acción musical.

EJERCICIOS PARA TRABAJAR EL RITMO Y LA ENTONACIÓN

1. Una historia convertida en música
En toda canción infantil o cuento infantil que se precie, el protagonista suele ser un animal, un personaje característico o nos cuenta una historia cotidiana y familiar en la que el niño pueda sentirse identificado e imaginar un mundo hecho a su medida. ¡Transformemos esta historia en música!

Para ello te proponemos que convirtáis a vuestro personaje protagonista en un movimiento, en un ritmo o en una melodía. Cada vez que aparezca dentro del cuento o de la canción, debemos reproducir ese atributo que le hemos dado. Deberemos ir acompasando la letra, la melodía y la historia... Podremos cantar la melodía o leer trozos del relato más rápido y otros más despacio, de forma que los niños practiquen los distintos ritmos y entonaciones.

2. Simón dice
El juego de 'Simón dice' es un clásico con el que todos los niños disfrutan. Podemos jugar en sus distintas versiones: con gestos, palabras, repeticiones de colores... Pero también lo podemos convertir en un juego musical para trabajar la entonación y el ritmo. Para ello, podemos valernos de un piano (o cualquier otro instrumento musical) o de nuestra propia voz.

Empezamos tocando (o cantando) una nota, que los niños tienen que repetir cantando. A continuación, tocamos esta nota y otra más, y los niños tienen que volver a cantar estas dos notas. Ahora, sumamos una nota (o un par si queremos subir la dificultad) y los niños tienen que repetirlo todo. Para trabajar el ritmo, podremos introducir diferentes duraciones.

3. La escalera que sube y baja
En un folio dibujamos una escalera y con un pequeño muñeco de nuestro hijo (o nuestros dedos convertidos en un hombre/mujer), subiremos y bajaremos por esta escalera, ¡cantando! Cuando vamos hacia arriba, cantamos una escala ascendente, es decir, de la nota más grave a la más aguda. Y cuando bajamos los escalones, al revés. Para trabajar el ritmo, a veces podemos subir muy rápido los peldaños y otras veces ir muy despacito o, incluso, subirlos de dos en dos.

Si los niños son más mayores, en lugar de una escalera podemos dibujar imágenes más abstractas (una espiral, rayas ondulantes, una línea entrecortada de distintos tamaños...) para comprobar qué les inspira 'entonar' dicha imagen.

4. La clave de sol es un caracol
Este es un ejercicio tan sencillo como cantarle una melodía a nuestros hijos y pedirles que la repitan con el ritmo y la entonación (incluso las subidas y bajadas de volumen) con la que se la hemos cantado. Para que esta actividad sea más divertida y completa, podemos proponer distintas coreografías a las canciones o gestos que representen a los personajes de los que hablen las melodías.

Por ejemplo, ¿conocéis la canción de la clave de sol, en la que es un caracol? Este es un ejercicio muy divertido con el que los niños pueden trabajar la entonación y el ritmo desde los dos años.

4 comentarios :

pitavola dijo...

no conocia la canción de la clave de sol (ahora ya si ;)). Intentaré introducirla en una tarde dedicada a la musica
Bsos

Sandra Luz Martorelli dijo...

Excelentes propuestas!! La música es un recurso esencial para trabajar con los peques.

Blanca B dijo...

Seguro que es un éxito, pita. bss

Blanca B dijo...

Sí, Sandra, yo uso la música para todo, matemáticas, letras, partes del cuerpo... bss

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