Vamos a montar una fiesta por todo lo alto. Tenemos personajes, vestidos, sombreros, escenarios y decorados diferentes y después con la varita mágica los ponemos en movimiento.
La lupa los hace más grandes o más pequeños para adecuarlos al tamaño del escenario.
Este juego nos enseña a vaciar una calabaza para convertirla en una lámpara de Halloween.
Está bien que los chavales sepan los pasos que deben seguir sin tener un adulto encima todo el tiempo. Y no hay peligro de cortarse con los cuchillos ni de ensuciar nada. Mejor imposible.