Amigos con los que comparto

25 sept. 2019

EXPERIMENTO: la rueda mágica

El movimiento para hacer que los colores se conviertan en el blanco es una de las experiencias más atractivas por su componente visual.

Este juguete "de toda la vida" hace que los propios niños-as puedan experimentar de forma directa la composición del color mediante el juego.

Materiales:
Cartón
Rotuladores de colores
Compás
Hilo gordo o lana
Aguja de punto
Tijeras o cutter
Punzón
Cola blanca o de barra

Procedimiento:
Imprimir la plantilla o usar el compás para diseñarla.
Recortar la plantilla para hacer círculos en el cartón que se recortarán.
Decorar las plantillas de papel con los rotuladores de colores.
Recortar y pegar las plantillas encima de los círculos de cartón ya recortados.
Hacer dos agujeros con el punzón en los sitios indicados.
Meter la lana o hilo gordo con la aguja por los agujeros.
Anudar la lana o hilo para cerrar el circuito.
Coger el hilo por los extremos dejando la rueda en el medio y dar vuelta para que coja giros el hilo.
Estirar y encoger con un movimiento de vaivén para que la rueda gire en ambas direcciones.

NOTA: los círculos de cartón se deben tener recortados de antemano por lo que es conveniente que los haga un adulto con el cutter. Para que se vea el color blanco se deben colorear con todos los colores del arco iris de forma ordenada y ocupando la misma proporción.



Os dejo otros ejemplos de plantillas en esta imagen.


Si lo queréis ver en vídeo pinchad en la imagen.

TODOS LOS EXPERIMENTOS LOS DEBEN HACER CON UN ADULTO Y MANTENIENDO LAS CORRESPONDIENTES MEDIDAS DE SEGURIDAD.

4 comentarios :

pitavola dijo...

este experimento lo hago cada año, Me encanta ver la cara de los niños cuando lo hacen
Bsos

Anabel dijo...

Es que, casi siempre, las cosas de "toda la vida" siguen funcionando con el paso del tiempo.
Feliz día, Blanca.
Un beso.

Blanca B dijo...

Yo lo suelo hacer con un lápiz en el centro, forma pirindola, y también les encanta. Un beso, pita.

Blanca B dijo...

Son juguetes incombustibles, verdad? un beso, Anabel.

Publicar un comentario