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18 abr. 2019

¿Niño feliz o niño mimado?

Cada día veo cómo se comportan los niños y las niñas de 3 a 6 años en un entorno cerrado como es el colegio, pero cada día veo también cómo se comportan esos mismos niños-as cuando están con sus familias.

Si delante de nosotras, las profes, no se les ocurriría tirar una cáscara de plátano al suelo pues saben que hay papeleras para tirarlo, ¿por qué cuando se comen el plátano delante de nosotras mismas, pero con sus familias, sí lo tiran al suelo y se quedan tan tranquilos?

¿Por qué comportamientos que nunca realizarían ante nosotras lo hacen con sus familias? Esta misma pregunta se la he hecho a las familias en las reuniones escolares y muchas de ellas me dicen que su hijo o hija así es feliz y no quieren que se preocupe de nada más. ¿Feliz? No será ¿mimado, consentido, sobreprotegido, falto de valores sociales y de normas de comportamiento?

Vamos a ver si somos capaces de diferenciar entre una niña-o feliz y una-o mimada-o.

(Cuando escribo niño me refiero también a niña, es el mismo caso, pero no quiero hacer pesada la lectura).

Hay algunas diferencias entre un niño feliz y un niño mimado. Una de ellas es la exigencia. 
**Un niño feliz aprende el valor de las cosas y sabe hasta dónde puede llegar en su relación con los mayores o cuando quiere conseguir algo, escucha las explicaciones de los adultos y las acepta sin problemas.
**Un niño mimado pedirá lo que quiere de forma reiterada y debe ser YA, y en caso de no conseguirlo, a la primera o segunda, se montará una rabieta o un enfado monumental, ya que su frustración no tiene límites. (Conozco a muchos de éstos).

**Un niño feliz disfruta de lo que tiene y no le importa si los demás tienen o no más cosas, juguetes, ropa... que él. Tiene lo que necesita y se conforma con lo que tiene porque es más que suficiente para estar contento y ser feliz. Sus valores son más "inmateriales", cariño, afecto, comprensión...
**Un niño mimado valora a los demás y a sí mismo por lo que tienen materialmente. Muchas veces se burlan del resto de niños porque no lo tienen o no lo quieren conseguir. Les miran por encima del hombro. "Tanto tienes, tanto vales". (Conozco a muchos de éstos también).

**Un niño feliz vive en un ambiente relajado, comprensivo, tranquilo, amoroso que activa su curiosidad por el mundo que le rodea, tiene ganas de aprender, de conocer. Es curioso y activo.
**Un niño mimado que obtiene lo que quiere con facilidad no desarrolla curiosidad por lo que le rodea, ya lo tiene, no se molesta en adquirir conocimiento, no tiene interés en aprender o en comprender cómo funcionan las personas o la vida. Tiene lo que quiere.

**Un niño feliz es un niño independiente que busca por sí mismo lo que desea. Autónomo en sus necesidades y juegos. Suele tener un carácter sensible y tranquilo. 
**Un niño mimado exige con vehemencia y suele resultar tirano con los demás, sean familiares o amigos. Sabe que su frustración es consecuencia de NO conseguir lo que quiere. No sabe por qué, pero debe exigir lo que desea, por lo tanto depende de los demás el que se lo den. No tiende a la independencia y autonomía.

Los niños y niñas necesitan y piden cosas, en nuestras manos está que tengan unas normas de comportamiento correctas, valores positivos y sociales y una vida sana y feliz.


8 comentarios :

Rita dijo...

¡Caramba, no puedo estar más de acuerdo contigo! En montones de ocasiones he comprobado como los niños se portan mucho peor con los padres que con los profes. Algo está fallando, de verdad.Y no queremos darnos cuenta. Las familias piensan que están educando bien a sus hijos y en muchos casos no es así.Y no hace falta irse a entornos desfavorecidos, yo lo he visto con familias que se tienen por muy cultas y educadas.
No sé cómo lo vamos a solucionar. He tenido en muchas ocasiones la sensación de ir contracorriente, simplemente por tratar de inculcar unos valores que deberían venir aprendido desde casa.
Bueno, me he enrollado mucho, pero es que el tema me toca de lleno.
Feliz Jueves Santo, guapa.

Blanca B dijo...

No, PIlar, lo razonable nunca es motivo de rollo. Vivimos la educación del mismo modo y comportamientos que jamás admitiríamos como normales y respetuosos se dan de forma habitual cuando los niños campan a sus anchas en terrazas, bares, calles, parques... He visto cada cosa!!!!

Falta respeto a los demás y a nuestra profesión. Lo que debían tener aprendido desde casa y desde muy pequeños.

Una vez tuve un problema con una madre porque su hijo se cayó del columpio de la escuela (una escuela en la que había 150 niños y niñas de 3 a 6 años que había que vigilar en el patio). Le expliqué que no podía estar pendiente de todos los niños y que a ella seguramente, por muy vigilante que estuviera, se le caería en el parque también. Porfió en que a ella no le pasaría, pero el karma, o no sé qué, pone cada cosa en su sitio. A la semana siguiente el niño se subió a un tobogán del parque, se cayó y se rompió una pierna. A la semana siguiente la madre vino a disculparse y me regaló una maceta con flores.

Desde entonces poca gente he visto así, asumiendo sus errores y mostrando respeto por los demás.

Si ese respeto no se le enseña al niño-a ¿cómo pensamos que van a responder?¿cómo se les puede exigir de mayores?

Mimamos a los peques pensando que es por su bien, pero nada más lejos de la realidad.

Anabel dijo...

Ay chicas,cuánta razón tenéis! Yo creo que el problema está en la necesidad de que los niños/as no molesten (por falta de tiempo en muchos casos) y la educación, las conversaciones, el razonar... se deja en manos de medios tecnológicos que evitan los berrinches. Pero, alguien piensa que los peques de hoy son los adultos del mañana? Los que dirigirán un país, los que educarán, los que nos cuidarán.... Ojalá la reflexión obre el milagro del cambio.
Un besito.

Blanca B dijo...

Ya lo creo, Anabel. Estamos viviendo una infancia desestructurada, con poco tiempo para el juego, el aburrimiento y el aprendizaje significativo para la vida y la sociedad. Ya veremos lo que nos espera.

Menos mal que mis hijos son adultos y que cuando me haga viejecita espero que me cuiden bien, jaja. Son majos.

Un besote, cielo.

pitavola dijo...

creo que nos equivocamos con los padres y ahora lo estamos pagando con los niños
Bsos

Blanca B dijo...

No te falta razón, pita, creo que no hemos sabido estar a la altura. bss.

lucia dijo...

Yo también "me porto" mejor en la oficina que en casa con mi familia, con la que tengo más confianza, y no tengo que "quedar bien".
Yo creo que es normal que se con quien peor se portan es con los padres, pues tienen más confianza con ellos....

Blanca B dijo...

Lucía, pero una cosa es tener confianza, que eso es lo normal, y otra pasarse berreando y exigiendo, que eso es lo que hay que evitar en casa sabiendo poner los límites, sintiéndose queridos, pero no mimados, egocéntricos y egoístas como si el mundo girase en torno a ellos.

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